


El desembarco de María de Médici en Marsella (1622-1625), de Peter Paul Rubens, es una de las composiciones más espectaculares del Barroco y forma parte del célebre ciclo de María de Médici, encargado para el Palacio de Luxemburgo en París. Esta magnífica pintura combina historia, mitología y alegoría en una escena de gran dinamismo y dramatismo.
La obra representa la llegada de María de Médici a Francia, presentada no solo como un acontecimiento histórico, sino como un momento de importancia divina y simbólica. En el centro, la reina pisa con gracia suelo francés, rodeada de cortesanos y dignatarios que la reciben con solemnidad y admiración.
Rubens realza la escena mediante la inclusión de figuras mitológicas. Abajo, ninfas marinas y tritones emergen de las aguas, celebrando su llegada, mientras que arriba, figuras aladas y seres alegóricos dan vida al cielo.