


La Virgen del Clavel (c. 1478–1480), también conocida como Madonna del Garofano, es una de las primeras obras maestras devocionales atribuidas a Leonardo da Vinci. Pintada durante los años formativos del Renacimiento italiano, esta tierna composición revela la extraordinaria sensibilidad del joven Leonardo hacia la luz, la expresión y el detalle natural.
La pintura representa a la Virgen María sentada con gracia con el Niño Jesús en su regazo, frente a un elegante fondo arquitectónico de ventanas arqueadas que se abren a un paisaje lejano. La serena expresión de María y la suave inclinación de su cabeza crean una atmósfera de íntima tranquilidad, mientras que el Niño Jesús extiende la mano hacia un clavel rojo, la flor simbólica que da título a la obra.
El clavel posee un profundo significado religioso en el arte cristiano.