


La dama del armiño (c. 1489-1491), de Leonardo da Vinci, es uno de los retratos más célebres del Renacimiento italiano y uno de los mejores ejemplos de la extraordinaria habilidad de Leonardo para capturar la presencia humana y la profundidad psicológica. Se cree que la pintura representa a Cecilia Gallerani, una joven noble de la corte de Ludovico Sforza, duque de Milán.
Leonardo retrata a la modelo girada con gracia hacia un lado, con la mirada dirigida más allá del espectador, como si respondiera a alguien que entra en la habitación. Esta pose dinámica fue revolucionaria para el retrato renacentista, alejándose de las rígidas composiciones frontales para acercarse a una representación más natural y realista.
En sus brazos sostiene un armiño blanco, animal cargado de simbolismo. Durante el Renacimiento, el armiño representaba la pureza y la nobleza, aludiendo también al propio Ludovico Sforza, condecorado con la Orden del Armiño.