


Este mural de cerámica se inspira en las tradiciones textiles cimarrones de Surinam, donde el patrón, el color y el simbolismo se fusionan en una poderosa expresión decorativa.
Tres franjas verticales se alternan en rojo, negro y marfil, cada una rellena de hojas de palma estilizadas y repeticiones geométricas. Alrededor de los bordes, un borde de hojas de inspiración selvática crea ritmo y continuidad, evocando los ribetes textiles de las telas rituales y domésticas afrosurinameses.
La composición evoca la herencia cimarrona de Surinam, comunidades que preservaron la estética africana en América, fusionándola con nuevas formas caribeñas. Los motivos lineales repetitivos evocan telas de tiras tejidas, patrones de calabazas talladas y textiles teñidos de las aldeas a lo largo del río Surinam y Marowijne.