


Sobre las torres, el cielo se tiñe de carmesí. El viento sopla entre los estandartes ondeantes. Entonces, un rugido, una llamarada, una sombra alada. Este mural de azulejos de cerámica del Asedio del Dragón da vida a una escena de fantasía legendaria: una fortaleza de piedra bajo fuego, soldados desplegándose y una bestia mítica que desata llamas en el cielo.
Con nubes arremolinadas representadas en rizos clásicos y líneas arquitectónicas extraídas directamente de códices iluminados, este mural equilibra la narrativa medieval con un audaz movimiento visual. El castillo evoca el mundo de los caballeros y los estandartes, mientras que el dragón —inmenso, escarlata y elemental— domina el cielo superior.