


Este magnífico mural de cerámica narra uno de los mitos más poderosos de la antigua Grecia: el rapto de Perséfone por Hades, dios del inframundo. En el centro, Hades conduce su carro negro a través de una grieta en la tierra, cargando a Perséfone mientras figuras divinas observan con tristeza y asombro. Arriba, Helios, el dios del sol, presencia el evento desde su carro en llamas, mientras Deméter, sosteniendo dos antorchas, emprende su eterna búsqueda que marcará el ritmo de las estaciones.
Cada pieza captura movimiento y emoción, desde el terror de los espectadores hasta la calma celestial del firmamento, pintada en cálidos tonos ámbar, cobalto y verde oliva. La composición celebra el profundo simbolismo del mito: la pérdida, la renovación y el equilibrio cósmico, uniendo cielo, tierra e inframundo en una única obra maestra narrativa.