


Este excepcional mural cerámico evoca el lujo y la serenidad de un jardín clásico, donde figuras mitológicas se reúnen bajo los cipreses para celebrar la música, la belleza y la abundancia. Inspirada en el mundo festivo de Dioniso, la composición se centra en una fuente con cabeza de león, cuyos arroyos desembocan en un estanque rodeado de flores de loto y vegetación.
A su alrededor, figuras elegantemente vestidas se reclinan sobre cojines estampados, compartiendo vino y fruta, mientras una elegante musa toca la lira y un sátiro se une suavemente con sus flautas. Pavos reales, querubines y vides florecientes animan la escena, entrelazando imágenes de paraíso, arte y placer eterno. La pérgola arquitectónica del jardín y su sereno equilibrio evocan el refinado arte de las antiguas villas de Pompeya y la costa mediterránea.