


Mural de azulejos cerámicos que representa un puerto al atardecer, enmarcado por un borde de cuerda ornamentado que realza su carácter náutico. El diseño captura barcos pesqueros descansando en aguas tranquilas mientras el sol se esconde en el horizonte, iluminando el cielo con una luz dorada y proyectando cálidos reflejos sobre el mar.
A la izquierda, un muelle de piedra da paso a la composición, bordeado de redes y cuerdas, evocando la presencia de pescadores y la vida marítima. El pueblo costero se alza al fondo, con sus casas agrupadas brillando bajo los tonos ámbar del sol vespertino.
Este mural destaca por su combinación de detalles marítimos y marco decorativo. El motivo de cuerda realza su autenticidad como obra de arte marinera, mientras que el juego de colores del atardecer con el mar crea profundidad y atmósfera. Es a la vez una celebración de la vida costera y un panel decorativo de cerámica de gran impacto visual.