


Bienvenidos a los confines de España, donde la tierra se encuentra con el mar en una sinfonía de piedra, viento y recuerdos. Este mural de cerámica captura el espíritu de la legendaria Costa da Morte gallega, una costa de acantilados salvajes, olas rugientes y el faro inquebrantable que custodia el tormentoso horizonte atlántico. Las hierbas altas se mecen con el viento salado, las aves marinas revolotean en el aire y las olas rompen en rítmico desafío contra las rocas milenarias.
Cada pieza cuenta una historia de resiliencia y reverencia. Los pueblos pesqueros de la región, forjados por siglos de trabajo en el océano, se evocan en la soledad y la fuerza del mural. El faro, solitario pero orgulloso, se yergue como un homenaje a quienes han cruzado estas aguas, guiados por su luz distante.
La paleta combina azules fríos, espuma plateada y un atardecer dorado, creando una atmósfera costera atemporal, estimulante y a la vez arraigada.