


Una radiante muestra de artesanía, este mural cerámico captura el magnetismo de un camaleón en relucientes teselas de mosaico. Su cuerpo turquesa, adornado con detalles dorados, brilla con movimiento, mientras que su cola enroscada y su mirada alerta transmiten presencia y vitalidad.
Alrededor del reptil, se despliega una constelación de cítricos: rodajas de naranja que brillan con tonos ámbar y un limón maduro que equilibra la paleta con cálidos amarillos. Entre ellas, hojas botánicas en diversos tonos de verde tejen un dosel de textura y profundidad. Cada pieza de azulejo está colocada deliberadamente, creando gradientes de color y ritmo que evocan la fluidez de la naturaleza.
Esta composición es más que una simple decoración: es una narrativa de abundancia y armonía natural, donde la forma de reptil, la fruta y el follaje se entrelazan en una vibrante danza.