


Mural de azulejos cerámicos que representa un bodegón de frutas con naranjas, cáscaras rizadas y hojas verdes, colocado sobre una superficie cubierta con encaje. La escena está enmarcada por una ornamentada cenefa de estilo barroco en tonos vivos, que realza el encanto clásico y decorativo del mural.
Las naranjas están representadas con gran detalle, desde la textura abollada de la cáscara hasta el acabado brillante de la fruta. Las pieles rizadas en primer plano aportan movimiento y naturalismo, evocando la tradición de las naturalezas muertas europeas, ahora trasladadas al arte cerámico.
Este mural destaca por su fusión de realismo frutal y enmarcado ornamental, creando una pieza que transmite una sensación de intimidad y majestuosidad. Es ideal para quienes aprecian las obras de arte inspiradas en frutas con una fuerte presencia decorativa.