


Las etapas de la vida (1835), de Caspar David Friedrich, es una de las obras maestras más poéticas y simbólicas del Romanticismo alemán. Esta pintura contemplativa presenta una serena escena costera al atardecer, donde las figuras humanas y los veleros se convierten en poderosas metáforas del paso del tiempo y del viaje de la vida.
En primer plano, un grupo de figuras se encuentra junto a la orilla: niños, adultos y un anciano, cada uno representando diferentes etapas de la existencia humana. Su presencia crea una serena narrativa de crecimiento, madurez y reflexión. Más allá, varios barcos navegan por el mar en calma, cada uno situado a distintas distancias de la costa.
Estos barcos simbolizan el viaje de la vida.