


L’Arlésienne (Retrato de Madame Ginoux) (1888–1890), de Vincent van Gogh, es uno de los retratos más reconocibles creados durante la estancia del artista en Arlés, al sur de Francia. La pintura retrata a Marie Ginoux, la esposa del dueño del café donde Van Gogh y Paul Gauguin se reunían con frecuencia durante su visita a la ciudad provenzal.
Van Gogh retrata a Madame Ginoux sentada serenamente a una mesa, con la cabeza apoyada pensativa en la mano. Su expresión tranquila y su postura relajada crean una atmósfera de introspección y quietud. Sobre la mesa, junto a ella, reposan libros y flores, objetos sencillos que aportan calidez e intimidad a la escena.
La composición es sorprendentemente sencilla pero visualmente impactante. Van Gogh rodea la figura con un fondo amarillo luminoso que contrasta drásticamente con la ropa oscura y la pincelada expresiva del retrato.