


El David (1501-1504), obra de Miguel Ángel Buonarroti, es una de las obras maestras más célebres de la escultura renacentista y un símbolo universal de perfección artística. Tallada en un solo bloque de mármol, esta estatua monumental representa al héroe bíblico David justo antes de su batalla contra el gigante Goliat.
Miguel Ángel retrata a David como un joven concentrado y sereno, con el cuerpo tenso y preparado. A diferencia de representaciones anteriores que muestran a David tras la victoria, Miguel Ángel capta el momento decisivo previo al enfrentamiento. El sutil giro de cabeza, la mirada fija y la postura equilibrada transmiten tanto fuerza física como determinación psicológica.
La escultura es admirada por su extraordinaria precisión anatómica y sus proporciones armoniosas.