


Baco (c. 1510–1515), de Leonardo da Vinci, es una de las pinturas mitológicas más fascinantes asociadas al maestro del Renacimiento italiano. La obra presenta la figura clásica de Baco —el dios romano del vino, la naturaleza y la celebración extática— en un paisaje boscoso misterioso y onírico.
El joven dios se sienta con gracia entre las sombras del bosque, su cuerpo suavemente iluminado por la delicada luz renacentista. Con una mano gesticula hacia arriba mientras la otra apunta hacia la tierra, creando un diálogo simbólico entre lo divino y lo terrenal. La sutil sonrisa y la mirada serena evocan las expresiones enigmáticas por las que son famosos los retratos de Leonardo.
Baco aparece rodeado de naturaleza, ataviado con pieles de animales y sosteniendo un bastón asociado al culto de Dioniso.