


El Coloso (c. 1808–1812), tradicionalmente atribuido a Francisco de Goya, es una de las imágenes más dramáticas y simbólicas de la pintura romántica española. Esta poderosa composición presenta una gigantesca figura humana que se alza sobre el paisaje mientras la gente huye despavorida y confundida.
La enorme figura domina el cielo, emergiendo entre nubes oscuras como un titán mitológico. Su imponente silueta se alza sobre el paisaje, mientras multitudes de personas, animales y carros se dispersan por el suelo. La escena transmite una sensación de caos, urgencia y una fuerza abrumadora.
La pintura suele interpretarse como una representación simbólica de la agitación de la Guerra de la Independencia Española, cuando España fue invadida por las fuerzas napoleónicas a principios del siglo XIX.