


La vocación de San Mateo (1599-1600), de Miguel Ángel Merisi da Caravaggio, es una de las obras maestras más dramáticas e influyentes del barroco italiano. Pintada para la Capilla Contarelli en la iglesia de San Luigi dei Francesi en Roma, esta poderosa composición captura el momento en que Cristo llama a Mateo para que se convierta en uno de sus apóstoles.
La escena se desarrolla en un interior tenuemente iluminado donde un grupo de hombres se sienta alrededor de una mesa contando dinero. De repente, Cristo entra por la derecha y señala a Mateo, identificándolo entre el grupo. Un rayo de luz atraviesa la oscuridad, iluminando a las figuras y enfatizando el momento de despertar espiritual.
El revolucionario uso de la luz y la sombra por parte de Caravaggio —conocido como claroscuro— crea un contraste dramático entre la oscuridad y la iluminación.