


El retrato de Adele Bloch-Bauer I (1907), de Gustav Klimt, es una de las obras maestras más célebres del arte moderno temprano y una obra emblemática del movimiento de la Secesión de Viena. Conocido como «La mujer de oro», este extraordinario retrato representa la cúspide de la famosa Fase Dorada de Klimt.
El cuadro retrata a Adele Bloch-Bauer, una figura destacada de la sociedad vienesa y esposa del industrial Ferdinand Bloch-Bauer. Klimt rodea la elegante figura con un extraordinario mundo de oro resplandeciente, intrincados diseños y formas ornamentales que difuminan la frontera entre el retrato y el arte decorativo.
La composición está repleta de complejos motivos geométricos, formas simbólicas y superficies de rica textura. El pan de oro, los delicados mosaicos y los patrones estilizados crean un entorno visual radiante que envuelve la figura en un luminoso campo de ornamentación.