


Narciso (c. 1597–1599), de Miguel Ángel Merisi da Caravaggio, es una de las obras más poéticas y psicológicamente impactantes del Barroco italiano. Inspirada en el antiguo mito de las Metamorfosis de Ovidio, la pintura captura el momento en que el joven Narciso queda absorto por su propio reflejo en el agua en calma.
En el mito, Narciso era un joven apuesto que rechazó a todos los que lo amaban. Como castigo, los dioses hicieron que se enamorara perdidamente de su propio reflejo. Incapaz de poseer la imagen que veía, permaneció absorto en ella hasta que finalmente se desvaneció.
Caravaggio retrata este momento con una intensidad emocional extraordinaria. La joven figura se inclina hacia adelante, sus brazos forman un círculo alrededor del agua oscura mientras contempla su reflejo. La iluminación dramática aísla la figura sobre un fondo negro intenso, creando una poderosa sensación de intimidad y profundidad psicológica.