


Medusa (c. 1597), de Michelangelo Merisi da Caravaggio, es una de las imágenes más dramáticas e inolvidables del barroco italiano. Pintada sobre un escudo ceremonial, esta impactante obra captura el aterrador momento mitológico en que la gorgona Medusa es decapitada por el héroe Perseo.
Caravaggio retrata a Medusa en el instante de la transformación, con el rostro congelado entre la conmoción, el dolor y la rabia. Su boca permanece abierta en un grito silencioso mientras oscuras serpientes se enroscan violentamente en su cabello, formando una caótica corona de serpientes vivientes. El cuello cercenado aún sangra, intensificando la fuerza emocional de la escena.
La pintura demuestra el dominio revolucionario de Caravaggio del realismo y la iluminación dramática.