


Celebra la elegancia de Donostia-San Sebastián con este paisaje urbano costero, que ofrece una vista panorámica de la famosa bahía de La Concha. La obra captura la curva de la arena dorada que abraza la costa, enmarcada por la clásica barandilla blanca del paseo marítimo, símbolo de los paseos vespertinos junto al mar Cantábrico, tanto para los locales como para los visitantes.
A la izquierda, elegantes edificios de la Belle Époque bordean el paseo marítimo, evocando los grandes hoteles y las fachadas históricas que confieren a Donostia su refinado carácter. Figuras menudas pasean por el amplio paseo, bajo farolas tradicionales que proyectan una luz tenue sobre el sendero, como en el auténtico Paseo de La Concha al atardecer.