


Este exquisito mural cerámico evoca la vibrante energía de la mitología dionisíaca, fusionando gracia, ritmo y esplendor marino. En el centro, una ménade cabalga sobre un león verde entre las olas, flanqueada por dos compañeras envueltas en ondulantes túnicas azules. La escena fusiona la vitalidad del mar con la abundancia del viñedo, creando una perfecta armonía entre el agua y la tierra.
Sobre el océano ondulante, vides cargadas de uvas y hojas enmarcan las figuras, simbolizando la fertilidad, la alegría y la eterna renovación. Los delfines saltan entre las olas ondulantes, mientras que las ánforas y los draperías añaden toques de elegancia clásica. Cada línea y tono evoca el arte mediterráneo de los antiguos mosaicos, donde se entrelazan mito, movimiento y ornamentación.