


Este impactante mural de cerámica captura la historia bíblica de Caín y Abel, una de las escenas más impactantes del arte sacro. En un momento de furia y desesperación, Caín alza la mano contra su hermano Abel, dando forma al primer acto de violencia registrado en las Escrituras.
Representada con una anatomía magistral y una luz dramática, esta obra simboliza el eterno conflicto entre el bien y el mal, la envidia y la inocencia, la justicia y la misericordia. Su composición, poderosa pero profundamente humana, invita a la reflexión sobre los orígenes del pecado y la redención que le sigue.
Inspirado en los maestros barrocos y neoclásicos, este mural combina profundidad emocional con grandeza artística, lo que lo convierte en una pieza impresionante para quienes aprecian tanto el arte sacro como el drama humano.