


Este exquisito mural de cerámica representa La Asunción de la Virgen María, uno de los misterios más celebrados de la fe cristiana.
Según la tradición, al final de su vida terrena, la Virgen María fue llevada al Cielo en cuerpo y alma, coronada de gloria eterna.
La composición captura el momento en que María, vestida de radiantes tonos azules y rosados, asciende sobre una nube de luz, rodeada de ángeles que la guían hacia el reino divino. Abajo, los apóstoles, asombrados, presencian el milagro con rostros llenos de asombro y reverencia.
Este mural evoca tanto elevación espiritual como serenidad, combinando colores luminosos con el movimiento dinámico característico de los maestros del Barroco. Simboliza la esperanza, la pureza y la promesa de la vida eterna: una imagen sagrada que infunde paz y devoción en cualquier entorno.