


Este mural cerámico rinde homenaje a la grandeza de la antigua Roma, donde el arte del mosaico floreció en villas, baños y templos. Su diseño se centra en un audaz medallón, rodeado de motivos florales y teselaciones intrincadas en tonos terracota, negro y arenisca. El equilibrio entre geometría y ornamentación evoca la maestría romana de la proporción y el ritmo decorativo.
El borde está decorado con motivos geométricos y florales alternados, que recuerdan a los mosaicos imperiales que antaño adornaban los suelos de los palacios romanos. Sutiles grietas y texturas evocan el carácter atemporal de las teselas de piedra, creando una auténtica sensación de antigüedad en una refinada pieza decorativa.
Más que un simple adorno, este mural es un puente hacia la historia: una declaración artística que captura la esencia de la estética del Imperio Romano.