


Este mural cerámico captura la fascinación atemporal de la exploración y la cartografía. En su centro se encuentra un mapamundi antiguo, ricamente detallado, ilustrado con elegancia histórica y enmarcado por un borde ornamentado con motivos náuticos, rosas de los vientos y bocetos cartográficos. Realizado en cálidos ocres, tonos de pergamino envejecido y azules marinos, el mural evoca la estética de los atlas renacentistas y los primeros descubrimientos geográficos.
La pieza refleja el arte de la cartografía histórica, donde cada continente se dibuja con líneas minuciosas y sombreado sutil, combinando la precisión científica con la ornamentación. Su marco evoca la artesanía de las cartas náuticas de los puertos mediterráneos, los exploradores ibéricos y los cartógrafos del norte de Europa, celebrando un legado cultural que moldeó la forma en que se veía e imaginaba el mundo.