


Este mural cerámico se inspira en la belleza ornamental del arte tradicional de Beirut, plasmando la profundidad y la riqueza de los patrones textiles en cerámica. En el centro se encuentra un elaborado medallón, con motivos florales que parecen florecer hacia afuera, enmarcado por capas de fina decoración similar a un tejido.
La paleta de colores combina índigo intenso, carmesí y suaves tonos dorados, evocando calidez, sofisticación y elegancia atemporal. Cada pieza contribuye a un conjunto armonioso, con vides y flores arabescas que aportan movimiento y ritmo a la disposición simétrica. La interacción de color y geometría crea una sensación de grandeza que se percibe a la vez compleja y equilibrada.