


Una llama sagrada se eleva bajo las estrellas. Sacerdotes y danzantes se mueven en armonía mientras los cánticos resuenan en los pasillos de piedra tallada. En el centro de la escena se alza una imponente pirámide maya: el puente entre el cielo y la tierra. Este mural de azulejos de la Ceremonia del Fuego Maya captura un momento de poderoso ritual, donde convergen el movimiento, el mito y el fuego.
Con raíces en el lenguaje visual de los antiguos mayas, este mural rinde homenaje a una civilización conocida por su avanzada astronomía, geometría sagrada y un estilo de vida profundamente ceremonial. En el centro se encuentra un brasero resplandeciente, rodeado de participantes rituales con sus atuendos de gala, enmarcado por una exuberante selva y glifos de piedra grabados. La obra se inspira en imágenes de lugares como Palenque, Tikal y Copán, transformando ese legado en una pieza decorativa atemporal.