


Una tormenta se avecina a lo lejos. Una madre lactante está sentada bajo un árbol. Un soldado solitario vigila junto a una columna en ruinas. La Tempestad de Giorgione sigue siendo una de las pinturas más enigmáticas y evocadoras del Renacimiento, y ahora, su melancólica belleza está inmortalizada en azulejos de cerámica.
Este mural captura la quietud evocadora del original y su paisaje onírico: una ciudad que se desvanece en una niebla azul, un relámpago que rasga el cielo, figuras cuyo significado se pierde en el tiempo. Representado con exuberante detalle y colores intensos, es un elemento de conversación que realza bibliotecas, pasillos, estudios o interiores de estilo histórico con su misterio sereno y simbolismo poético.
Un regalo excepcional para los amantes de la pintura veneciana, los coleccionistas del Renacimiento o aquellos que aprecian el arte que invita a la contemplación y la maravilla.
Cada pieza mide 15 x 15 cm.