


Este luminoso mural captura la belleza indómita de la costa de Nueva Inglaterra, donde la tierra se une al Atlántico en un dramático abrazo de rocas y rocío. En su centro se alza un prístino faro blanco, centinela del mar, inspirado en el icónico faro Portland Head en Cape Elizabeth, Maine, uno de los faros más antiguos y fotografiados de Estados Unidos.
La obra evoca la legendaria cultura marítima del noreste estadounidense: siglos de marineros, constructores navales y observadores de tormentas que confiaron en estas señales para regresar sanos y salvos a casa. Las pinceladas audaces de las olas cubiertas de espuma, el velero distante surcando el azul y los escarpados acantilados de granito anclan la escena en una atmósfera a la vez vigorizante y serena.