


Este mural da vida a uno de los momentos más emblemáticos del mito humano y del texto sagrado: la construcción de la Torre de Babel, imaginada por el pincel de un maestro renacentista y plasmada ahora en exquisita cerámica. La historia se desarrolla en un vasto paisaje urbano: los constructores suben a los andamios, los líderes señalan al cielo y la torre en espiral se alza imponente —mitad templo, mitad locura— mientras se extiende hacia un cielo conflictivo.
La leyenda es bíblica: la humanidad, unida en la palabra, comienza un monumento a su propia grandeza. Pero la intervención divina dispersa sus lenguas, y con ellas, su unidad. Este mural captura ese momento de ambición y división: la imponente altura de la torre, el drama de la confusión, la imponente ciudad con toda su complejidad y laboriosidad.