


Este mural cerámico se inspira directamente en Petra y su legado de piedra, mosaico y arte ornamental. Su paleta de tonos desérticos —arena, ocre y azul intenso— evoca los tonos de los acantilados de arenisca y los antiguos paisajes jordanos. En el centro, una estrella geométrica se despliega como un medallón arabesco, rodeada de teselaciones florales que aportan armonía y ritmo.
El borde evoca la influencia romano-bizantina con motivos estilizados, enmarcando el mural con refinamiento clásico, a la vez que conserva la calidez orgánica de los tonos desérticos. Las texturas agrietadas del mosaico evocan siglos de artesanía, creando una profundidad táctil que confiere a la pieza una sensación atemporal.
Este mural es más que una simple decoración: es un diálogo visual entre la arquitectura monumental de Petra, la geometría ornamental grecoárabe y la perdurable tradición del arte del mosaico.