


Este imponente mural de cerámica representa a la Reina del Sol y el Mar, una figura divina que simboliza la armonía entre la luz, el agua y la creación. Vestida con un manto azul intenso adornado con estrellas, se yergue entre el sol y la luna, uniendo el cielo y la tierra. Un grifo dorado le ofrece un ramo de flores —símbolo de sabiduría y renovación— mientras delfines y barcos se mueven bajo sus pies en el mar embravecido.
Inspirada en la mitología clásica y las alegorías renacentistas, esta obra captura la esencia del equilibrio entre las fuerzas cósmicas y la belleza natural. Cada detalle, desde los símbolos celestiales hasta las olas, refleja un mundo donde la imaginación y la devoción se unen.
Ideal para interiores que celebran el arte, la espiritualidad y la herencia mediterránea, este mural se convierte en una verdadera pieza de declaración llena de significado y serenidad.