


Este mural cerámico recrea la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) de Jean-Jacques-François Le Barbier, un emblema por excelencia de los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa. La composición presenta dos figuras alegóricas: la Libertad a la izquierda, sosteniendo la cadena de los grilletes rotos, y la figura angelical de la Justicia a la derecha, portando el bastón de la igualdad. Sobre ellas brilla el radiante Ojo de la Providencia, que simboliza la razón y la verdad universal que ilumina a la humanidad.
Las placas monumentales con el texto de la Declaración evocan tanto los mandamientos divinos como la ley cívica, fusionando los ámbitos sagrado y político en una sola visión de la dignidad humana. El armonioso estilo neoclásico, la estructura equilibrada y la paleta sobria refuerzan la grandeza moral del mensaje: que la libertad, la igualdad y la fraternidad son derechos eternos.