


Este mural cerámico celebra la icónica Exposición Internacional de Barcelona de 1929, uno de los momentos culturales más significativos de la ciudad. Diseñado por Rojas, el cartel ejemplifica el dinamismo refinado de la era Art Déco: una fusión perfecta de composición geométrica, influencia clásica y optimismo moderno.
En el centro se alza una figura simbólica vestida con las franjas rojas y doradas de Cataluña, que representan el progreso, la creatividad y los logros humanos. Tras él, el reconocible horizonte de Barcelona, con la Sagrada Familia y Montjuïc, evoca tanto historia como aspiración. Las líneas limpias, los vívidos contrastes y la precisa rotulación reflejan la elegancia y la seguridad del diseño de entreguerras, convirtiendo esta pieza en una celebración atemporal de la innovación artística e industrial.