


Este mural cerámico celebra la rica identidad cultural de Siria, donde el arte del mosaico y la ornamentación geométrica han florecido durante siglos. El diseño irradia desde una estrella central, rodeada de pétalos superpuestos, adornos florales y bordes teselados, ejecutados en tonos cálidos de terracota, ocre, marfil y negro intenso.
La composición evoca las tradiciones de Damasco, donde los talleres perfeccionaron la geometría ornamental para palacios y fuentes de patios; Alepo, famosa por su mampostería estampada y sus delicadas incrustaciones; y Homs, donde los motivos florales aparecían con frecuencia en la decoración sagrada y doméstica. El mural refleja el ritmo del zakhrafa (diseño ornamental) sirio, fusionando matemáticas, arte y simbolismo en una única declaración visual.