


Este mural de cerámica se desarrolla como un cuento popular plasmado en cerámica: una mujer con un vestido floral se encuentra a la orilla del lago, rodeada de cisnes mientras el cielo brilla con los colores del crepúsculo. A lo lejos, árboles y agujas oscurecidos se recortan contra el horizonte, añadiendo una sensación de misterio e historia.
El borde, ricamente estampado, enmarca la escena con ornamentación folclórica, evocando ilustraciones de cuentos de hadas y tradiciones narrativas donde la naturaleza y la narrativa se fusionan. Cada cisne, flor y reflejo brillante contribuye a la sensación de mito y alegoría.
Más que una pieza decorativa, este mural invita a la interpretación: resuena con los símbolos atemporales de los cisnes (pureza, transformación, devoción) y la figura junto al lago (gracia, contemplación, presencia narrativa).