


Este mural cerámico se inspira en las antiguas casas nubias de Sudán, donde las paredes estaban decoradas con símbolos geométricos tribales, figuras animales y pigmentos terrosos. Enmarcado con motivos de arcos repetidos que evocan la arquitectura de adobe a lo largo del Nilo, el diseño celebra la continuidad del arte sudanés.
La composición central reúne caballos, elefantes, ganado y fauna silvestre estilizada, todos representados en siluetas audaces que contrastan con tonos ocre, negro e índigo. Estas criaturas no son meramente decorativas, sino que encarnan temas de fertilidad, fuerza, supervivencia y conexión ancestral.
Los rombos geométricos, los puntos y los triángulos apilados evocan las tradiciones pictóricas de las aldeas nubias de Dongola, Karima y Wadi Halfa, donde las superficies de barro pintadas servían tanto de protección como de narración.