


Este mural cerámico es una imponente composición de audaces contrastes y diseño simbólico. El fondo ocre brilla con una riqueza terrosa, mientras que los símbolos en negro intenso crean un impactante ritmo visual en la superficie. Inspirada en patrones tribales y motivos amazigh similares a tatuajes, la obra de arte rebosa energía geométrica y resonancia cultural.
En el centro, una forma circular cimienta la pieza con una simetría equilibrada, irradiando estabilidad entre los símbolos circundantes. El borde enmarca el diseño con fuertes líneas gráficas, aportando orden y estructura al vibrante juego de formas interior. Cada símbolo posee su propia fuerza, pero juntos forman un tapiz de unidad y movimiento.
La estética general combina una intensidad cruda y primitiva con un refinado sentido de la proporción.