


Este exquisito mural cerámico se inspira en el esplendor del arte en miniatura persa, representando una delicada gacela caminando con elegancia entre granados en flor. Su postura serena y sus líneas fluidas evocan equilibrio y armonía, temas centrales del arte de Oriente Medio.
El borde circundante está profusamente adornado con motivos botánicos, granadas y arabescos, que combinan tonos índigo intenso, terracota cálido y marfil suave en una intrincada composición decorativa. Cada detalle evoca la elegancia de los jardines safávidas, donde la naturaleza y el refinamiento se unen en una belleza atemporal.
Ideal para interiores que buscan un toque de ornamentación clásica, este mural irradia calidez y sofisticación: una pieza que captura la esencia poética de los jardines persas y la tranquila majestuosidad de la naturaleza.