


Un momento de solemne ternura y divino dolor se plasma en este impactante mural cerámico inspirado en las representaciones renacentistas y barrocas de la Piedad. La Virgen María acuna el cuerpo sin vida de Cristo, rodeada de querubines de luto. Envueltas en azul intenso y dorado, las figuras están representadas en claroscuro, enmarcadas por un borde dorado arqueado que evoca la majestuosidad de los retablos y los paneles de las catedrales.
Este mural cerámico aporta reverencia sagrada y belleza clásica a cualquier espacio. Ideal para capillas, rincones de devoción, bibliotecas históricas o elegantes salas de estar, crea un punto focal contemplativo, impregnado de gravedad espiritual. Ya sea como monumento conmemorativo o pieza central, honra tanto la maestría artística como la fe profunda.
Un regalo poderoso para hogares cristianos, clérigos o amantes del arte sacro europeo.
Cada pieza mide 15 x 15 cm.