


Este mural captura el tranquilo ritmo de la cosecha alpina. Bajo hileras de manzanos cargados de fruta, tres agricultores recorren un sendero polvoriento, cargando cestas tradicionales llenas de frutos maduros. Las montañas distantes aparecen bajo las suaves nubes, y la luz dorada del otoño temprano se posa sobre la escena con calidez y recuerdo.
Con raíces en la región del Tirol, donde Austria se encuentra con el norte de Italia, esta obra refleja un estilo de vida marcado por la tierra, la pendiente y la estación. La ropa, las cestas y las herramientas son fieles al patrimonio agrícola de las tierras altas de lugares como Bolzano, Brixen o los valles del Trentino. Hay algo atemporal en cada detalle: una manzana caída, una rama torcida, una valla inclinada cubierta de hierba.
La paleta del mural brilla con tonos naturales: verdes pastos, rojos rojizos, prendas azules desteñidas y el suave beige de los caminos de tierra desgastados.