


La huida de las brujas (1797-1798), de Francisco de Goya, es una de las obras más impactantes y misteriosas del arte español, que combina elementos sobrenaturales, sátira y temor humano. Creada durante un período en el que Goya exploraba temas como la irracionalidad y la superstición, esta inquietante composición se erige como un poderoso ejemplo de la expresión artística del Romanticismo temprano y la época premoderna.
La pintura representa a tres brujas suspendidas en el aire, con sombreros puntiagudos, realizando un ritual inquietante. Debajo de ellas, una figura aterrorizada se agacha, protegiéndose con una tela blanca, mientras otra yace inmóvil en el suelo. Cerca aparece un burro, a menudo interpretado como símbolo de ignorancia, lo que refuerza la crítica de Goya a la superstición y la fe ciega.