


María Magdalena (finales del siglo XV - principios del siglo XVI), atribuida a Leonardo da Vinci, es una notable pintura renacentista que refleja la influencia de uno de los más grandes maestros del arte italiano. La obra está asociada al círculo artístico de Leonardo y demuestra la elegante belleza, el modelado delicado y la sensibilidad atmosférica característicos de la tradición leonarda.
La pintura retrata a María Magdalena, una de las figuras femeninas más importantes de la tradición cristiana. Según los Evangelios, Magdalena se convirtió en una devota seguidora de Cristo y, posteriormente, en un poderoso símbolo de arrepentimiento, devoción espiritual y redención.
En esta composición, la figura se presenta con serena elegancia y expresión contemplativa. Su mirada, ligeramente elevada y desviada, sugiere introspección y despertar espiritual.