


La Virgen del Libro (c. 1480–1481), de Sandro Botticelli, es una de las pinturas devocionales más refinadas e íntimas del Renacimiento italiano. Esta apreciada obra maestra refleja la extraordinaria habilidad de Botticelli para combinar simbolismo espiritual, delicada belleza y una composición elegante.
La pintura representa a la Virgen María sentada junto a una ventana, leyendo un libro ricamente iluminado mientras sostiene al Niño Jesús en su regazo. El Niño toca suavemente las páginas como si participara en la lectura sagrada. Se cree que el libro contiene pasajes bíblicos que presagian el futuro sufrimiento y sacrificio de Cristo.
Botticelli llena la composición de detalles simbólicos. Sobre la mesa, cerca de allí, reposa un cuenco de cerezas, tradicionalmente asociadas tanto a la dulzura del amor divino como a la futura Pasión de Cristo.