


El retrato ecuestre del duque de Lerma (c. 1603), obra de Peter Paul Rubens, es uno de los ejemplos más magníficos del retrato cortesano barroco y un poderoso símbolo del prestigio aristocrático en la España de principios del siglo XVII. Pintado para Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, el poderoso duque de Lerma y primer ministro del rey Felipe III, la obra refleja la grandeza, la autoridad y la elegancia teatral de la corte española.
Rubens retrata al duque montado en un imponente caballo blanco, ataviado con una armadura ricamente decorada y elaborados trajes de corte. El noble jinete se muestra sereno y seguro, sosteniendo un bastón de mando mientras guía al caballo con digno dominio. La composición transmite no solo poder político, sino también la refinada elegancia propia de una de las figuras más influyentes de la monarquía española.
La escena se desarrolla en un paisaje dramático, lleno de movimiento y simbolismo.