


Este juego de posavasos de cerámica se inspira en la centenaria tradición de la cerámica de Talavera de Puebla, México, donde la azulejería colonial española se fusionó con la estética indígena mexicana para crear una de las artes decorativas más distintivas del hemisferio. Cada posavasos estilo azulejo presenta composiciones audaces y simétricas arraigadas en esta tradición híbrida: mandalas radiantes que muestran influencia geométrica morisca filtrada por la interpretación española, volutas arabescas derivadas de la ornamentación islámica pero transformadas por la sensibilidad cromática del Nuevo Mundo, motivos florales estilizados que evocan tanto la mayólica mediterránea como la flora nativa mexicana, y adornos esquineros que evocan los programas decorativos de las iglesias, conventos