


Cuatro posavasos de cerámica pintados al estilo de Talavera, cada uno un pequeño estudio de la artesanía colonial mexicana. Los patrones evocan la azulejería que se encuentra en patios de haciendas, iglesias misionales y fuentes de Puebla y alrededores: medallones de cuadrifolio enmarcados por arcos moriscos, rosetas florales rodeadas de hojas en espiral y intrincados mandalas divididos en segmentos radiales.
La paleta es inconfundiblemente Talavera: azules cobalto y marino, ámbar miel y naranja quemado, verde bosque intenso, terracota terrosa, crema y marfil. Cada color es rico y complejo, con la calidad de la pintura a mano que otorga a la mayólica tradicional su profundidad y calidez.