


Este juego de posavasos de azulejos tiene sus raíces en las tradiciones arquitectónicas de tierra del Valle del Rift y las tierras altas centrales de Kenia, donde la geometría, el ritmo y el patrón de la superficie estaban históricamente incrustados directamente en paredes, pisos y estructuras comunales de arcilla.
Cada uno de los seis diseños interpreta un motivo arquitectónico distintivo inspirado en la ornamentación mural indígena (blancos concéntricos, rombos escalonados, cruces y bordes rituales), plasmado en densas composiciones cerámicas cuadradas. Estos patrones nunca fueron decorativos de forma aislada; funcionaron como marcadores de identidad, protección, ritmo y orden espacial dentro del entorno construido.
El lenguaje visual es intencionadamente compacto y contundente.