


Este juego de posavasos de cerámica se inspira en el lenguaje decorativo de Estocolmo, donde la sobriedad ornamental, la simetría y los tonos naturales dan forma a los interiores históricos de la ciudad. Los diseños evocan patrones de edificios, estufas de azulejos, huecos de escalera y espacios públicos de principios del siglo XX, donde la decoración está presente, pero siempre con mesura y equilibrio.
Azules fríos y verdes suaves dominan la paleta, combinados con cálidos acentos de ocre, crema y rojo apagado. Medallones florales y estructuras geométricas se despliegan con claridad, reflejando el enfoque nórdico de la ornamentación: estructurado, sereno y estrechamente vinculado a la naturaleza.